Mi amiga la oscuridad y los Fantasmas

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La oscuridad

Uno de los temores más arraigados al ser humano con seguridad, es el temor a lo desconocido, a lo que no vemos, a lo que no podemos controlar. Y es en este punto cuando entra en juego el tema que abordaremos en nuestro siguiente artículo.
Por qué, cuantos de vosotros, os habéis preguntado ¿por qué tememos a la oscuridad?¿por que tenemos la sensación, que cuando cae la noche, algo nos vigila?

Intentando explicar el por que

Muchos expertos aseguran, entre ellos, el médico y neurólogo Austriaco Sigmund Freud, que este miedo se empieza a desarrollar sobre todo, cuando somos niños. Más concreta-mente, en la etapa donde nos separamos de nuestros padres, para empezar a dormir solos. Hasta que eso no ocurre, los padres son la fuente de seguridad, de control, pero en el momento que eso cambia, nuestro cerebro hace florecer el miedo innato, tan primario y antiguo como la vida misma, a lo desconocido.

Durante la infancia, el miedo a la oscuridad es algo común, puesto que aún desconocemos qué cosas son reales y que cosas no lo son. Son años de mucha fantasía y cuentos. Del mismo modo que creemos en los reyes magos, las hadas, las sirenas o el ratoncito Pérez, también creemos en los monstruos, como el hombre del saco, las brujas o los fantasmas. Pero sobre todo, todo cuando somos infantes y nuestros engranajes aún se están formando, el miedo a la noche o a lugares poco iluminados nos causa temor por las historias que nos han contado.

Sin embargo, hay que recordar que el miedo no es más, que un mecanismo de defensa. Creado por nuestro organismo, ante una situación que él cree que es un peligro inminente, pero que muchas veces, ni tan si quiera es real. Un ejemplo, podría ser el terror que sentíamos la mayoría de nosotros cuando apagábamos la luz de nuestros dormitorios, y solo contemplábamos, la más absoluta oscuridad. En ese momento, cientos de imágenes, sensaciones y sentimientos encontrados, comenzaban a florecer.

Sin embargo, otra explicación sería y aunque parezca ser algo infantil, que quizás nuestro miedo a la oscuridad en realidad no es más que un rasgo evolutivo, heredado hoy en día, de aquel miedo innato proveniente de la época en la que no estábamos en la cima de la cadena trófica.

De hecho, eso cambió con la llegada de la tecnología, porque antes de esta, nuestros antepasados más primitivos, estaban constantemente en guardia y alerta, de aquellos depredadores que amenazaban su existencia, sobre todo, al caer la noche. Por ello, con los años, ese miedo se quedó implantado en lo más antiguo de nuestra psique, y por eso aún lo experimentamos como una forma leve ansiedad.

Varios estudios realizados al respecto, aseguraron que este miedo, no es una reacción de pánico en sí, si no una forma en la que nuestro subconsciente se mantiene alerta. Tal y como hacía nuestros ancestros.

Esto quizás sería una explicación, a lo que experimentamos cuando, por ejemplo, sufrimos un corte de luz repentino. Esa ausencia (parcial) de luz momentánea, nos hace instintivamente perder el control de todo cuanto nos rodea, haciendo florecer nuestros perores temores. Y cabe decir, que gran parte del mérito de que esto sea así, se lo debemos sin duda, al cine, la literatura y el teatro, que han sabido utilizar la penumbra como escenario, para ambientar sus películas de terror.

¿Los Fantasmas y la Oscuridad?

Nuestro cuerpo como maquina perfecta, utiliza los sentidos como cree que son necesarios y en cada circunstancia a su justa medida. Por ese motivo, durante el día el sentido que más tenemos despierto es la vista, sin embargo, al caer la noche, la visibilidad es casi nula, por lo que nuestro cuerpo para compensar esa escasez de visión, agudiza otro de nuestros sentidos, el oído. Es por eso que cuando todo queda a oscuras, creemos escuchar cosas que antes no oíamos, pero que siempre han estado ahí.

Los fantasmas, si creemos en ellos tal y como los describe los libros y las películas, están a nuestro alrededor constantemente, pero nosotros, no nos percatamos de ello hasta que comenzamos a usar los cinco sentidos más importantes de los nueve que tenemos. Y esta circunstancia, ocurre al llegar la noche.

contaminación acústica

Rompiendo Mitos: la Oscuridad y las Investigaciones anómalas

Como ya he dicho el cine, la literatura, la poesía o el teatro han escogido como escenario de sus historias de terror, casas o lugares apartados en medio del bosque, sepultados por la espesa vegetación y totalmente en ruinas. Y esa es la primera impresión que todo el mundo tiene, cuando escucha hablar, de investigación de corte parapsicológico. Tal es la confusión, que el gran público cree, que se realizan de noche por que es cuando salen los fantasmas”. Pero nada más lejos de la realidad.

Los investigadores de campo, saben y comprenden sus sentidos, del mismo modo que son conscientes y dominan a la perfección los cambios entre lo diurno y lo nocturno. El motivo por que el casi todas las investigaciones se llevan a cabo cuando el sol se oculta, no es ni más ni menos, que la reducción de la contaminación acústica medioambiental. Durante el día, hay más afluencia de tráfico de vehículos que pueden interferir en las grabaciones. Del mismo modo, que también hay, muchas más personas que pasean cerca de los lugares, donde se llevará a cabo la investigación o experimentación. De esta manera la noche, ofrece un abanico más amplio de posibilidades, gracias al silencio.

 

 

Jorge Ríos Corral

 

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